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Queridos lectores,
Esta semana un amable lector, conocedor del sistema sanitario y de cómo funciona su cadena de suministros, se ha ofrecido a escribir una pieza sobre el impacto del peak oil en nuestro sistema tal y como está concebido hoy en día. Espero que les resulte interesante.
Salu2,
AMT
Después de este repaso necesario podemos entender que el sistema sanitario español era una máquina que funcionaba de manera ajustada dado su nivel de suministros hasta el inicio de la crisis, cubriendo con servicio de calidad a la población residente e incluso a los no poco asiduos turistas sanitarios
(suerte que el parlamento europeo puso coto a esta sangría el año pasado), de modo que la próxima vez que les digan que la sanidad española no es eficiente permítanse arquear una ceja y discutir.Como se puede entender, esta situación es trasladable a cualquier «empresa pública» y no dejar de ser una economía de guerra no declarada en la que cada uno se defiende como puede. Veamos las armas en este caso: Por su lado las administraciones central y autonómicas han intentado principalmente impulsar el uso de medicamentos genéricos para ahorrar en el gasto farmacéutico
, centralizar en servicios regionales la compra de material fungible para evitar la picaresca de las relaciones comerciales y obtener mejores precios por volumen de compra, y por supuesto, recortar allí donde la gente apenas percibe pero las estadísticas darán cuenta. Los efectos de las primera medida son limitados, debido por un lado a que los visitadores médicos siguen haciendo su trabajo con total libertad (yo diría impunidad) y a que en realidad un genérico y un medicamento con marca no tienen porqué ser lo mismo, pues aunque compartan el principio activo principal pueden diferir ampliamente en el resto de componentes (excipientes que pueden estar sujetos a patente) afectando por completo la dinámica de efecto y por tanto el criterio decisor del médico y del paciente. La segunda medida está en fase de implantación pero tiene amplias limitaciones, pues si bien sugiere un ahorro potencial, la administración tiene que cargar a partir de ahora con un reto logístico gigantesco que antes se repartían cientos de empresas de productos sanitarios y transportes, condicionado por la infinidad de productos sanitarios existentes y las variables tasas de consumo de los distintos centros sanitarios. En cuanto a los resultados de la última medida quedarán para la posteridad los cientos de profesionales huidos de España por falta de trabajo y las estadísticas. De momento ya tenemos algún que otro santo presuntamente inocente.Y si intuimos que esta situación solo puede ir a peor por la espiral deflacionaria y de deuda en la que se encuentra la economía, aún se puede agravar un poquito más por algo que la mayoría desconoce: los marcos regulatorios. La adopción de nuevos protocolos y materiales en materia sanitaria es una carrera de fondo que no tiene fin aparente. Que duda cabe de que esta carrera ha tenido efectos beneficiosos en la calidad y efectividad del servicio («que la esperanza de vida media sigue en 80 años a pesar de la vida que nos pegamos, oiga»). Pero nada es gratis y la mejor tecnología sanitaria se paga bien pagada. Evidentemente, a la industria no le cuesta lo mismo fabricar una aguja de toda la vida (aguja, adaptador cónico y capuchón) que la misma aguja con capacidad de autodestrucción (aguja, adaptador cónico y capuchón con partes móviles que bloquean segundos usos), por lo que esos costes aumentados de diseño y fabricación se repercuten en el producto final. Uno puede pensar «compremos agujas de toda la vida entonces», pero es aquí cuando llega la trampa y es que la transposición de normativas de rango europeo obliga progresivamente al sector sanitario a la adopción de materiales modernos en pos de distintos criterios (calidad del servicio, seguridad del operador, seguridad del paciente…). Así que ya sea por intereses lobbisticos de la industria, ya sea por necesidades reales del servicio, la transposición nacional de algunas normativas europeas promete generar un cuello de botella presupuestario nada despreciable a medio plazo del que se está por ver como se saldrá.
Así que después de saber todo esto y sin tener en cuenta aquello que se nos escape, queda claro que en el sector sanitario se desarrolla una autentica guerra de guerrillas económica, en la que los centros médicos diezmados en efectivos se ven arrinconados y hacen lo que sea para mantener el servicio, incluso intentar reciclar o reutilizar material (no se dejen asustar por notas de prensa interesadas de la industria que muchas de esas prácticas son viables y no se realizaban por pura comodidad
, confíen en el personal sanitario que se debe a valores humanistas por encima de otros). Suerte tenemos de que la sanidad parece ser lo último en lo que los gestores se permiten meter la tijera, pero la situación no acompaña. Siendo una prioridad fundamental pagar deudas oirán hablar cada vez más de un «copago» que realmente es «repago» (asimétrico, ineficaz e injusto, ¡DI NO!) o de privatizaciones parciales. De modo que no se acomoden y salgan a la calle a protestar porque esto se parece cada vez más a una tragedia griega con frases tan épicas como ésta. Las consecuencias serán nada halagüeñas.Salud y buena suerte,
SDL.
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| http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Distribucion_en_peso_de_los_elementos.jpg |
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| http://ourfiniteworld.com/2011/07/05/uranium-supply-update/ |
| Planeta | Diámetro ecuatorial | Masa | Radio orbital | Periodo orbital | Periodo de rotación |
| (Tierra=1) | (Tierra=1) | (promedio, UA) | (años) | (días) | |
| Sol |
109,00
|
332 950
|
0,00
|
0,00
|
25-35
|
| Mercurio |
0,38
|
0,06
|
0,38
|
0,24
|
58,60
|
| Venus |
0,95
|
0,82
|
0,72
|
0,62
|
-2431,00
|
| Tierra |
1,00
|
1,00
|
1,00
|
1,00
|
1,00
|
| Marte |
0,53
|
0,11
|
1,52
|
1,88
|
1,03
|
| Júpiter |
11,20
|
318,00
|
5,20
|
11,86
|
0,41
|
| Saturno |
9,41
|
95,00
|
9,54
|
29,46
|
0,43
|
| Urano |
3,98
|
14,60
|
19,22
|
84,01
|
0,72
|
| Neptuno |
3,81
|
17,20
|
30,06
|
164,79
|
0,67
|
| Velocidad de escape | Energía de escape | Energía de escape | |
| m/s | J/kg | en litros gasolina /kg | |
| Tierra | 11200 | 62720000 | 2,005 |
| Luna | 2400 | 2880000 | 0,092 |
| Marte | 5100 | 13005000 | 0,416 |
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Queridos lectores,
Durante los últimos post ha habido un considerable cambio en el tono de los comentarios. De la discusión sosegada y argumentada de los posts de hace unos meses, siempre salpimentada con algunas disgresiones más o menos afortunadas o indocumentadas, se ha pasado a una especie de cacería. Las razones, me parece, son obvias: crece el nerviosismo, sobre todo en ese 90% de lectores que vienen de España y que están comprobando que en nuestro país se está yendo a una velocidad acelerada hacia la Gran Exclusión (curiosamente – o no tanto- esa misma crispación no se detecta en los comentaristas que vienen de otras latitudes). Ya nadie tiene ganas de discutir lo que ahora parece obvio, que estamos comenzando una nueva recesión, y ni siquiera hay ya quien cuestione que esta crisis no acabará nunca; lo que ahora se debate oscila entre el posibilismo y el supervivencialismo, pasando por la permacultura y la relocalización.
Y entre tanta crispación y ofuscación se van repitiendo ciertos mensajes dirigidos a mi persona: algunos lectores me reprochan que no censure los comentarios (cosa que no tengo tan fácil: el ritmo del blog es ahora bastante intenso, y yo sólo tengo unos pocos ratos al día para mirar su evolución – y de momento prefiero dejar los comentarios abiertos, aunque a veces se cuelen auténticas gañanadas); otros me piden información sobre cosas que desconozco; finalmente, algunos más quieren que yo lidere algún tipo de iniciativa o movimiento, me piden que dé la cara y se frustran porque no lo hago. Y es justamente a ese último tipo de lectores a los que dedico este post, que creo interesante insertar ahora para dejar clara mi posición y así poder referirme a este artículo en el futuro cuando sea menester.
Como ya he comentado más de una vez, yo desarrollo más actividades de concienciación del problema del Peak Oil que publicar este blog. Doy charlas, coordino que otros las den, presido una asociación llamada Oil Crash Observatory (la cual está promoviendo otras actividades, como la preparación de un pequeño vídeo explicativo, la compilación de información, el mantenimiento de nuestra web, y algunas otras que nos gustaría emprender en el futuro), estoy escribiendo un libro, asesoro a algunas empresas y entidades, y acudo a la llamada de las instituciones públicas – y todo esto aparte de mis actividades profesionales, que no tienen nada que ver salvo en una pequeña parte. A nivel de mi vida B, de la preparación para la transición, no estoy haciendo nada. No tengo tiempo, aunque confío en que mi entorno familiar me ayude cuando la ocasión así lo demande. Por tanto, soy la persona menos indicada para opinar sobre transición en general y particularmente en permacultura y demás.
Por otro lado, mi intención es mantener un perfil lo más técnico e imparcial posible, para evitar al máximo que se me atribuya un sesgo ideológico, de tener una agenda propia que intento imponer usando el peak oil como palanca. Por supuesto de tanto en tanto alguien me atribuye tal sesgo, pero con la fuerza de los argumentos, respondiendo razonablemente a las críticas y no cerrándose a discutir se suele conseguir mostrar que no existe tal sesgo, entre otras cosas porque no cuadro con las etiquetas clásicas que se me han atribuido (desde estar al servicio de las petroleras y del lobby nuclear hasta ser un ecologista o estar a sueldo del lobby renovable). De momento contamos con la ventaja de que no hay una etiqueta fácil para descalificar a las personas que explican el problema del peak everything (la Gran Escasez) y del problema de sostenibilidad de esta sociedad (de tanto en tanto alguien nos tacha de malthusianos pero tampoco eso cuadra demasiado con los que decimos que la catástrofe no es ni mucho menos inevitable).
Creo que es importante que yo mantenga un perfil lo más técnico, aséptico e imparcial posible teniendo en cuenta la tarea que tengo que hacer. Sin embargo, son continuos los llamados a que yo lidere algún tipo de iniciativa de perfil más político o social. Posiblemente quienes proponen esto han descubierto el problema del peak oil a través de este blog, y caen en el error de pensar que porque yo tengo los conocimientos y estoy haciendo el esfuerzo de divulgar el problema entonces tengo algo relevante que decir más allá de los aspectos meramente técnicos. Bien es cierto que muchos de mis posts no son sobre aspectos meramente de Ciencias Naturales, versando por ejemplo sobre aspectos sociológicos o económicos, aunque siempre lo que explico se basa en mi personal perspectiva y así lo explicito. Pero, justamente, mi opinión es sólo eso, una opinión, y no es la más cualificada cuando se trata de proponer las necesarias alternativas de sociedad (y por eso se debe siempre revisar críticamente todo lo que digo, incluso en los posts que hablan de recursos naturales).
De hecho, lo que se necesita para ser efectivos es repartir el trabajo en vez de intentar que una sola persona lo haga todo. Yo me tengo que ocupar de documentar el problema y proveer los análisis de los problemas que se están aproximando (por ejemplo, el pico del diésel) de la manera más objetiva e imparcial posible. Otros, basándose en mi trabajo si así lo necesitan, deben de proponer el cómo hacer los cambios, o liderar las actividades de transición, o incluso la acción política. Si no entendemos que es preciso hacer esa división de la labor perderemos eficacia, por la sobrecarga de trabajo para el que lo hace todo y por la más fácil descalificación de los argumentos técnicos por los siempre más discutibles sociales o políticos (recuerdo una anécdota de hace muchos años, en los que un ministro socialista contestaba malhumorado ante la última ocurrencia de Camilo José Cela: “El Sr. Cela podrá ser Premio Nobel de Literatura, pero no de Economía”).
Así pues, queridos lectores, no me pidan más que lo que en pro de una mayor efectividad debo hacer. No quiero ser un hombre orquesta. Pregúntense más bien si Vds. no pueden aportar algo, cada uno desde su puesto y su capacidad. Yo estoy convencido de que sí.
Salu2,
AMT
Addenda: Creía que no hacía falta decirlo, pero al hilo de algunas críticas un poco tontas quizá merece la pena aclararlo: yo no gano más dinero que mi sueldo como investigador. Las tareas que hago respecto al Oil Crash las hago pro-bono, generalmente sin que medie ningún dinero. En algunos pocos casos en los que sí que hay renumeración (e.g., el libro) se va o irá toda íntegra para financiar las actividades del OCO.
Debo aclarar también antes que algunos links directos de este post enlazan a archivos .pdf en una ventana emergente.
En esta ocasión me gustaría basarme exclusivamente en un ejemplo sobre la importancia que tienen las acciones humanas y sus responsabilidad en la gran nombrada globalización.
Hemos llegado a tal punto que no será sencillo regresar a un “modo de vida antiguo” si nos vemos obligados a vivir con menos energía ya que hemos utilizado mucha energía en cambiar considerablemente nuestro entorno para posteriormente usar más energía para mantenerlo equilibrado y funcional con una muy clara tendencia al despilfarro de recursos.
Tal es el caso del ya muy famoso “Mejillón Cebra” Dreissena polimorfa responsable de una serio problema ambiental (para muy desgracia nuestra) al invadir instalaciones de servicio de agua, como son los canales, trasvases, presas, rejas, contenedores, tuberías, válvulas, embalses, alcantarillas hasta las rocas del subsuelo, animales, vegetación acuática, el casco de las embarcaciones, …vamos lo que le apetezca.
De esta especie cuyos orígenes, naturaleza mecanismos de invasión están muy documentadas con considerables intentos para su erradicación, una vez detectada su presencia se considera imposible eliminarlo.
Lo dicho; hemos usado energía fósil en su distribución, ahora necesitamos mucho más energía para mantenerlo a raya y probablemente junto con los problemas de recortes del agua no podría descartar problemas del suministro de agua al tapar tuberías por ejemplo.
El mejillón cebra (Dreissena polimorpha).pdf , recientemente descubierto en España en la cuenca inferior del Ebro concretamente en los pantanos Flix y riba-roja en el año 2001 (Ruiz-Altaba, et, al.) ha despertado la alarma por el relativo aislamiento geográfico del interior peninsular (Antoni Palau) y su paso se ha mantenido consistente hasta llegar al río Llobregat, también se sospecha su presencia en siete provincias de la cornisa cantábrica donde parece hay un positivo en Bizkaia (Tabla 1).
Originario del mar caspio y descubierto en 1777 por Peter Simon Pallas, este molusco vive en equilibrio ecológico en el mar caspio que es un lago muy extenso de agua salobre con gran cantidad de vegetación en el fondo, allí el mejillón cebra es capaz de unirse relativamente bien a la vegetació y por kilómetros es el único sustrato que tiene, cuando la vegetación muere esos mejillones se depositan en un fondo muy rico en sedimento que les impide respirar, pero una vez que esta especie invade un nicho acuático que no presenta tanta vegetación y sedimentos para controlarlo se considera una amenaza ambiental y socioeconómica grave donde hay poco que hacer por erradicarla (irreversible).
Antes como bien se decía ha invadido zonas de agua dulce y salobre abiertas a la navegación desde la Ex-Unión Soviética, Europa hasta los grandes lagos de norteamérica, donde durante la década de los 90´s su crecimiento ha sido y es alarmante hasta prácticamente tapizar el suelo de los grandes lagos de Michigan.
Tiene poco que ha llegado a España porque como se ha comentado sus cuencas de agua dulce-salobre tienen un relativo aislamiento a la navegación. Las acciones en territorio español como su identificación y medidas de saneamiento no se han hecho esperar y se ha invertido en enormes infraestructuras de filtrado de este mejillón en varios puntos de España. Aquí un buen reporte de ecologistas en acción.
A mi me da la impresión de que dará mucho de que hablar en un futuro más complicado para el mantenimiento de dichas instalaciones por problemas económicos de las administraciones y de disponibilidad de recursos energéticos como el petróleo.
Sería extremadamente interesante documentar su respuesta a el evento frío (congelaciones de algunos ríos) que hemos presenciado este mes de Febrero en territorio europeo, pero por lo pronto las promete de ser una plaga muy resistente y de óptica delicada.
Como si el agua de una perdiz se tratara agrego una reflexión (origen del dicho popular marear la perdiz) de un gran defensor de la naturaleza…
Espero que os haya gustado.
Un saludo y disculpas nuevamente.
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| Atenas en llamas, 12 de Febrero de 2012. http://pic.twitter.com/gN46b9JX |
Queridos lectores,
En su documentado y altamente instructivo libro “Colapso: Por qué algunas civilizaciones perduran y otras sucumben” (para quien no tenga el libro y sepa inglés, puede ver “la película” en el enlace precedente), Jared Diamond repite una pregunta que le ha pasado por la cabeza a decenas de antropólogos cuando estudian la isla de Pascua y su colapso por exceso de explotación de los exiguos recursos de los que disponía: ¿qué debió pasarle por la cabeza al hombre que cortó el último árbol? Incluso asumiendo que una comunidad desesperada sea incapaz de ver el deterioro progresivo e inexorable de sus bosques, aquel último árbol significaba un punto de no retorno obvio incluso para los que tienen poca capacidad de anticipar el futuro. ¿Cómo pudo ser que aquel hombre no viera que era el último árbol, que después de eso ya no tendrían más leña? ¿Que por tan poca ganancia se condenaba?
Yo me imagino a aquel hombre, y elucubro sobre lo que le pudo pasar por la cabeza. Subió a la pequeña colina, a buscar leña para el fuego, para una canoa o para hacer una palanca con la que desplazar un moai. De niño aún había visto aquella misma colina poblada por un bosque ralo, muy diferente de aquel tan frondoso que le refería su abuelo – aunque seguramente su abuelo exageraba su memoria de juventud. Pero era verdad que ya sólo quedaba allí su árbol. Se detuvo un segundo antes de comenzar a abatirlo: cuando hubiese acabado ya no quedarían árboles en toda la isla. Sintió un peso frío en el estómago. Bueno, pensaría para tranquilizarse, ¿quién dice que no hay árboles en toda la isla? Él hacía tiempo que no iba a los territorios de las tribus rivales, y seguramente ellos se están reservando sus árboles para asegurarse la victoria alzando los moais más grandes. Hijos de mala madre; habrá que entrar a buscar leña allí: la última guerra no fue muy bien, pero ahora puede ser diferente. Será diferente. En realidad estamos tan mal por culpa de ellos. Si no nos dan su leña por las buenas se la tendremos que arrebatar. Tenemos que echarles al mar, a esos malnacidos. Aún dudó un poco, pero pensó: si yo no corto el árbol, vendrá mi vecino y lo cortará él. Y eso sí que no. Y sin pensarlo más empezó a talarlo.
¿Somos tan diferentes nosotros? En una conferencia que impartió uno de mis colegas en el Instituto de Ciencias del Mar, hablando de sobrepesca, el ponente mostró una transparencia con las especies de pez documentadas a principio del siglo XX como propias del Mediterráneo Occidental que nosotros ya no habíamos llegado a conocer; eran unas 30, y eso sólo de las documentadas, que son una fracción ínfima. Los más viejos de mi instituto han visto peces que jamás verán los más jóvenes. Y aún así seguimos apretando las tuercas, a ver cuánto podemos exprimir la población de atún rojo del Mediterráneo, a ver si el pequeño aumento registrado el año pasado permite subir las cuotas de pesca. Ya no lo hacemos con la anchoa del Cantábrico porque de manera efectiva la hemos exterminado. Y, en realidad, si van mirando, pasa lo mismo con tantos y tantos recursos. ¿Somos de verdad diferentes de aquel habitante de la Isla de Pascua que cortó el último árbol?
En su libro, a partir de los indicios sobre el terreno, Diamond especula sobre cómo debieron ser los últimos 100 o 200 años antes de la llegada de los exploradores europeos, cuando la población declinaba irreversiblemente y se hubiera extinguido de no haber llegado los foráneos. Los restos de huesos humanos, muchos con heridas de arma, algunos roídos… los moais deliberadamente derribados o vandalizados… algunos retazos de la tradición oral de los pocos descendientes que poblaban la isla cuando llegaron los europeos… Diamond teje una trama más o menos realista, pero en todo caso muy evocadora. Según él, parece probable que en medio del cataclismo ambiental y de recursos, con la gente desesperada, muriendo de hambre, hubo una revuelta. La gente se alzó contra sus antiguos líderes políticos y religiosos, y la antigua religión (que les llevaba a erigir con gran coste de recursos los pesados moai) cayó en el total descrédito. La gente sintió rabia, entró en las casas de los ricos y vio como vivían mucho mejor que ellos. Arrasaron con todo. Derribaron algunos moais, los mismos que poco antes veneraban y eran el motivo de orgullo de cada tribu. La mera rabia, la impotencia por no saber salir del agujero donde ellos mismos se habían hundido, les llevó a una vorágine de muerte y destrucción que los dejó más debilitados e incapacitados que al principio.
¿Somos tan diferentes? Ayer el parlamento griego, en una sesión agónica, aprobó el enésimo paquete de medidas de ajuste, más represivo y ominoso que los anteriores, a los cuales se acumula. Mucha gente no lo soportó más y se echaron a la calle por miles, originando graves disturbios. La policía se quedó sin gas lacrimógeno, la turba entró a saco y quemó decenas de edificios del centro de Atenas, principalmente bancos. Los grandes símbolos del triunfo de hace una década, los banqueros, son ahora señalados con el dedo, al igual que los políticos (la analogía con los líderes religiosos y políticos de la isla de Pascua es inevitable, sobre todo teniendo en cuenta aquella máxima de que el único Dios verdadero es el dinero que de forma tácita se aceptaba hace tan sólo 10 años). Y todo eso, para conseguir el segundo paquete de ayuda económica de la Unión Europea que permitirá al país heleno capear sus obligaciones de pago del mes de Marzo pero posiblemente no por mucho tiempo. ¿Qué sentido tiene prolongar esta agonía cuando sabemos que esta crisis no va a acabar nunca? ¿Que la recesión que ahora comienza hará aún más complicado no el retorno de la deuda griega, sino la de los demás países europeos? ¿Que negarse a aceptarlo sólo nos lleva al colapso? ¿No sería más lógico aceptar que el modelo que intentamos mantener ya no funciona y que se tiene que redefinir? ¿No tiene eso más sentido que, empujados por el empeño de pagar unas deudas impagables, acabemos mal vendiendo el patrimonio que nos queda, acabemos cortando el último árbol de la isla?
El futuro no está escrito, pero el pasado sí. La mayor soberbia está en creernos mejores que nuestros ancestros; lo seremos sólo si somos capaces de aprender sus enseñanzas. Necesitamos un plan, y lo necesitamos ya.
Salu2,
AMT
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Queridos lectores,
“Continúa la falta de combustibles en casi toda la provincia de Salta (Argentina)“, “Los trabajadores del sector del transporte de mercancías cuestionan el perfil bajo que da el Gobierno argentino a la escasez de combustibles“, “La escasez de diésel puede durar semanas en el Canadá Occidental“, “Una escasez de diésel producido en el Reino Unido pondría en riesgo su seguridad energética“, “Se teje una crisis de gasolina en Rusia a medida que suben los precios internacionales“, “La escasez de diésel enciende el descontento en China“, “China hace inusuales importaciones de diésel para cubrir la escasez local“, “La escasez de combustible puede traer cortes de luz, según los residentes en Emiratos Árabes Unidos“, “Los yemenitas tienen que hacer frente a una crisis de combustibles en medio de las protestas“…
Son sólo algunos titulares aparecidos en la prensa internacional durante los últimos meses. Detrás de los problemas de escasez hay multitud de causas, reales y alegadas, pero no deja ser curioso un rasgo común: por todo el ancho mundo son cada vez más frecuentes noticias sobre la escasez de combustible, principalmente diésel (pueden ver más en la web Energy Shortage, de donde he sacado las de arriba).
Ya lo comentamos a finales del año pasado: hay un fantasma que amenaza el mundo: el de la escasez de diésel. No escasez de petróleo (que también amenaza a más largo plazo), no la escasez de otros combustibles (que también acabará por llegar), sino una amenaza presente: no hay suficiente diésel para cubrir la demanda mundial, y el problema tiene todos los visos de agravarse. Pero, ¿por qué se está produciendo este problema? Como suele suceder, hay varios factores que influyen, no todos por igual, y no todos se desarrollan a la misma velocidad, lo cual hace la predicción bastante difícil; sin embargo, da la impresión que en lo que respecta al diésel estamos llegando a un cuello de botella bastante definitivo.
El siguiente gráfico está generado a partir de los datos de la llamada Joint Oil Data Initiative. Es una iniciativa para darle mayor transparencia al mercado del petróleo y lo que intenta es homogeneizar los dispersos datos del mercado de petróleo y hacerlos más fiables; para ello, aparte de las compilaciones estadísticas de las agencias participantes (que incluye las más importantes públicas y privadas de Occidente) generan unos cuestionarios trimestrales que permiten detectar anomalías y corregirlas -dentro, por supuesto, de muchas limitaciones. No todos los países están auditados por JODI (aunque sí la mayoría) con lo que sus datos no tienen una escala verdaderamente global. Aún así, el análisis de la evolución de producción de diésel a escala global que nos ofrece JODI es bastante reveladora:
La figura corresponde a la producción desestacionalizada (para compensar los diferentes patrones de consumo según la estación) promediando en cada punto sobre los cuatro trimestres anteriores (eso implica, por tanto, que la referencia temporal de cada punto se tendría que desplazar dos trimestres a la izquierda, pero en todo caso este detalle tiene poca importancia para la discusión que sigue). La figura es diferente de la que estamos acostumbrados a ver para la producción de petróleo (vean, por ejemplo, las que preparé para el post sobre el desfase entre oferta y demanda), ya que la producción de diésel (gasóleo de automoción) no tocó techo hasta 2008, a pesar del estancamiento de la producción de petróleo; después, la caída por la crisis, un nuevo techo en 2011, y desde ahí una tendencia, aún ligera, a caer, sin que se pueda justificar por una gran recesión (ya que empieza a principios de 2011). ¿Qué está pasando?
Está pasando que el mundo se está quedando sin capacidad para producir más diésel, y ése es un fenómeno nuevo con una dinámica propia, no completamente coincidente con la del petróleo. Por supuesto que la escasez de petróleo llevará inevitablemente a una escasez de diésel, pero se puede tener escasez de diésel antes de que llegue la escasez de petróleo. De hecho, eso es exactamente lo que está pasando. Y las razones de esta diferente dinámica son fundamentalmente dos.
Ya saben que hace una década la Agencia Internacional de la Energía se inventó un término que llama “todos los líquidos del petróleo”, y que equivale a todas las sustancias, extraídas y sintetizadas, que más o menos pueden hacer las veces como petróleo. Esta conveniente concepto se introdujo para disimular el hecho de que la producción de petróleo crudo (el que realmente se extrae del subsuelo) estaba llegando a su máximo productivo, a su cenit, y en la categoría “todos los líquidos” entran todas las sustancias que se pueden sintetizar y procesar como sucedáneos del petróleo (por eso se habla de “producción de petróleo” en vez de “extracción de petróleo”, porque una parte del petróleo se fabrica, en realidad). Lo que sucede es que esos otros petróleos, petróleos no convencionales, algunos de los cuales ya hemos comentado en otras ocasiones, no son exactamente fungibles o buenos sustitutos del petróleo crudo. En particular, no todos son tan buenos para derivar diésel a partir de ellos. Y aquí la primera causa de la escasez de diésel: de todos los tipos de petróleo que entran dentro de la rúbrica “todos los líquidos” el que más ha aumentado son los llamados “Líquidos del gas natural” (NGL por sus siglas en inglés). Estos NGL son hidrocarburos de cadena corta que resultan de “limpiar” el gas que sale de los pozos, y aunque se pueden usar para sintetizar diésel resulta muy costoso (recuerden que no es lo mismo factible que rentable) tanto energética como económicamente. De hecho, el petróleo susceptible de ser convertido en diésel seguramente está ya en ligero descenso.
Esta falta de diésel es bastante grave, porque la mayoría de las máquinas de este mundo operan con diésel, así como todo el transporte terrestre de mercancías por carretera y una parte cada vez mayor de los coches (por el mejor rendimiento de los motores diésel respecto a los de gasolina). De hecho, la demanda de diésel en el período en cuestión no ha hecho más que aumentar, debido a entre otras cosas al desastre de Fukushima que ha hecho que Japón aumente sus importaciones (las centrales nucleares de Japón que se detienen por mantenimiento no se reactivan, en un plan del Gobierno para desnuclearizar el país, y las necesidades de electricidad se están supliendo con generadores diésel y centrales térmicas alimentadas con diésel). Eso explica la escasez de diésel por todo el mundo, y pone muy complicada la vida para los proponentes de la absurda teoría del “peak demand” (que ya comentamos en este blog), y que alegan que las bajadas de producción en realidad se deben a una disminución buscada y pilotada del consumo vía, esencialmente, de la mejora de la eficiencia, y no de lo que parece estar pasando, que es la destrucción de la demanda.
Hay, sin embargo, un segundo efecto que cada vez se va oyendo más: la disminución de los márgenes de refino en las refinerías. Estos “márgenes de refino” se refieren al diferencial del precio de los productos refinados respecto al del petróleo del cual se extrajeron. Las refinerías tienen un control bastante preciso sobre sus costes de operación, pero no tanto sobre el precio al que le van a vender el petróleo y al que le van a comprar la gasolina y demás destilados. Como en todo el mercado de productos petrolíferos, es norma común hacer contratos diferidos en el tiempo, por ejemplo, a un mes, tres meses o seis meses. Los problemas vienen cuando te cuesta casar el precio del petróleo ofertado con el de la gasolina, gasóleo, etc demandado, sobre todo cuando los horizontes temporales de lo que compras y lo que vendes no casan (por ejemplo, petróleo a un mes con gasolina a tres meses). Las refinerías tienden a fijar un margen de refino de unos pocos dólares por barril, típicamente en el entorno de los 10 dólares, pero no es lo mismo ganar 10 dólares cuando el precio medio del barril está en 40$ que cuando está en 140$; pequeñas fluctuaciones del precio del petróleo, cuando éste está alto, puede hundir fácilmente el margen de refino hasta hacerlo negativo, como pasó en 2009 o le ha pasado a algunas petroleras en 2010. En el caso de las refinerías que pertenecen a una petrolera esto no es un problema, pero durante las últimas décadas las petroleras externalizaron esta parte del negocio, que siempre ha tenido márgenes más escasos, mejorando así su rendimiento pero fragilizando más aún el mercado del petróleo. Para acabarlo de agravar, las refinerías se enfrentan al problema de tener un exceso de gasolina. En efecto: al refinar petróleo uno puede variar un poco la cantidad de las dos grandes categorías de producto de refino (gasolina y destilados), pero no tanto como se querría, ya que la cantidad de petróleo que se acaba convirtiendo en gasolina oscila entre la mitad y dos tercios en los crackeados más típicos. Sin embargo, salvo en los EE.UU., en el resto del mundo ha habido una tendencia a pasar la automoción privada al diésel, disminuyendo así el consumo de gasolina. Por otro lado, la gasolina es utilizada prácticamente en exclusiva por la automoción privada, que es el sector que más ha reducido su consumo durante la crisis. Así pues, las refinerías deben equilibrar la venta de un producto de demanda a la baja, la gasolina, que es la mitad o más de su producción, con la de un conjunto de productos, entre los cuales entra el diésel, éste con una demanda al alza. No pueden subir mucho el margen porque se ahogarían en su gasolina sin vender, ni bajarlo mucho porque se arruinan. Consecuencia: las refinerías no encuentran su posición de rentabilidad, y comienzan a quebrar o a ser cerradas sine die. En EE.UU. observan asombrados que a pesar de la crisis y la caída de la demanda de gasolina su precio no para de subir por culpa de los cierres de refinerías. Al menos cinco refinerías de la costa este de los EE.UU. han cerrado en las últimas semanas, lo cual da la idea de cómo se está agravando el problema. El problema se está convirtiendo en sistémico en Europa también: setenta (sí, ¡70!) refinerías en toda Europa han cerrado o van a cerrar pronto; en la noticia que enlazo dicen que “por el embargo iraní”, ya saben, ése que no entrará en vigor hasta Junio y para el cual, dice nuestro ministro, podremos encontrar petróleo de otros proveedores. Muestra cada vez más evidente de la dificultad de aceptar una realidad más compleja y desagradable. Y no se piensen que quiebran sólo refinerías pequeñas: Petroplus, la más grande en Europa, que suministraba el 4,4% de todos los productos consumidos en el Viejo Continente, y cuyas dificultades fueron recientemente glosadas en Crisis Energética, finalmente ha quebrado.
No cabe duda que estamos viviendo un momento histórico. Cada vez parece más probable que se cumpla la previsión que hacía el informe de Lloyd’s de 2010 de que se puedan producir problemas de suministro en 2013. El resto del mundo, como acreditan las noticias enlazadas al principio del post, ya está ahí. Ya sólo faltamos nosotros. ¿Cómo se interpretarán mediáticamente estas dificultades? ¿cuántas guerras por los recursos se podrán justificar según la longitud de las colas en las gasolineras?
Apunte final: en Italia ha habido un bloqueo de varios días por parte de los camioneros, agricultores y pescadores que protestaban por los altos precios del carburante. Ha sido muy intenso en el sur, donde ha durado casi dos semanas y causado graves problemas, incluido el suministro de alimentos: un nuevo recordatorio de la fragilidad de nuestro sistema, y de que los problemas graves están más cerca de lo que nos pensamos. Pero Vd. no se ha enterado de todo esto, porque esta noticia conviene silenciarla, no sea que aquí la gente coja ideas. Es el pico de la información.
Salu2,
AMT
Queridos lectores,
Mi interludio se va a prolongar todavía un par de días más. El comentarista forrest gump, uno de los más activos, en ocasiones polémico y siempre polemista, me ha ofrecido un post sobre, una vez más, la cuestión femenina en relación con la escasez de recursos, que ya fue abordada con dos puntos de vista diferentes en un post de mi cosecha (“Las mujeres y el peak oil“) y en otro de Natalia, más centrado éste en la cuestión de la maternidad (“Gestionando los recursos desde una maternidad consciente”). Siguiendo con mi voluntad (no entendida por todos los lectores) de abrir un tanto el blog para que sea una tribuna abierta desde donde pueda hablar cada cual que pueda expresarse coherentemente (esté yo o no de acuerdo con sus puntos de vista), me ha parecido interesante esta nueva vuelta de tuerca que nos propone hoy forrest gump. Y es que la vida es como una caja de bombones… Les dejo con él.
Salu2,
AMT
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| Como suele ser habitual, la imagen de introducción la he puesto yo (AMT) sin consultar al autor, haciendo una búsqueda un tanto aleatoria con Google, cómo no. |
Queridos lectores,
Mis muchos compromisos me quitan el tiempo necesario para terminar un post sobre un problema que nos va a afectar y gravemente pronto – el pico del diésel (espero que esté listo para principios de la semana que viene). Entre tanto, Juan Luis Chulilla acaba de improvisar un breve pero interesante post sobre la alienación social que nos produce el bien de consumo por excelencia: el coche. Les dejo con Juan Luis.
Salu2,
AMT