Enterrando la verdad

ca.alt es gb

No hay receta mágica para evitar las consecuencias que se derivarán del pico del petróleo. Lo que sí podemos hacer (como individuos y como sociedad) es intentar minimizar sus efectos. De entre las acciones que a menudo se proponen, aquí me hago eco de dos: repoblación forestal y concienciación.

Sobre la primera, cabe decir que en el futuro seremos más pobres. No sólo individualmente, sino tambien como país. Y la pobreza es una trampa de la que es difícil de salir. Pero como país hay algo peor que la de ser pobre. Y es ser pobre y deforestado. Erosión, pérdida de agua dulce, pérdida de materias primas, pérdida de biodiversidad son algunas de las nefastas consecuencias que nos afectan si nuestro paisaje es deforestado. De hecho, una de las vías rápidas hacia una actividad agrícola sostenible es la combinación de cultivos, matorrales y árboles (Agroforestería). El horizonte de pobreza que tenemos delante hace que la protección del medio ambiente sea, ahora más que nunca, esencial para intentar una existencia digna.

El objetivo principal de la asociación Oil Crash Observatory es el de concienciar sobre el impacto que el inevitable agotamiento de los recursos fósiles provoca y provocará en nuestra sociedad. Pero curiosamente, la actual era de la comunicación coexiste con la era de la ignorancia. Tenemos acceso a un flujo eléctrico, ordenadores, teléfonos inteligentes, etc. sin saber ni cómo funcionan, ni donde se han hecho, ni como repararlos. Y esto liga profundamente con la desprotección del medio ambiente.

Si no sabemos ni dónde, ni cómo, ni quién ha manufacturado lo que utilizamos, comemos, bebemos o llevamos puesto, cómo podemos ser conscientes del impacto medioambiental de nuestra manera de vivir? Se nos escapa. Y cada vez se nos escapará más.

Como se hace eco el diario The Guardian, en una noticia del 16 de abril de 2014, nunca había sido tan importante proteger el medio ambiente en todo el mundo, pero nunca había sido tan mortal. En la última década, el número de asesinatos de activistas que defendían el medio ambiente se multiplicó por tres. Si en el año 2002 murieron asesinados 51 activistas, en el 2012 fueron 147. En diez años casi 1000 activistas han muerto o desaparecido mientras denunciaban la deforestación, la destrucción o expolio de sus recursos naturales. Sólo 10 casos han sido juzgados.

Estas cifras le quitan cualquier nota graciosa al hecho de que cada estadounidense necesita más de 19 toneladas de materias primas para mantener su nivel de vida. ¿Y nosotros? ¿Somos conscientes de lo que hay detrás de nuestras actividades más mundanas? ¿De donde viene el combustible de nuestro coche? ¿Como se ha generado la electricidad que mueve nuestros trenes? ¿De dónde vienen las pechugas pollo de nuestro almuerzo? ¿De dónde vienen las verduras de las ensaladas? ¿Quién ha fabricado nuestro móvil? ¿Dónde van a parar nuestros desechos electrónicos? Cuando tiramos un plástico o una colilla en la calle, ¿donde van a parar? ¿Por qué el champú contiene tantos productos químicos ?

Precisamente , el hecho de que ignoramos las respuestas a este tipo de preguntas , explica en parte porqué los medios de comunicación se hagan tan poco eco no sólo de la impunidad con la que bien conocidas multinacionales expolian los recursos de otras partes del planeta , sino también de la impunidad de las medidas que utilizan para silenciar este expolio. Evidentemente, en un contexto de pico de los recursos fósiles, la presión sobre el medio continuará aumentando en los próximos años (por ejemplo, en forma de Fracking sin ir más lejos ), dependerá de todos que se haga impunemente o no. Concienciación del cual vivimos es el primer paso para proteger tant el medio ambiente como aquellos que lo protegen.

Para más información : Global Witness ( y en castellano).

Quim